Que si fue Marco d'Aviano sacerdote de la orden de los monjes capuchinos quien en el siglo XVII invento esta bebida de café y leche, que por cierto le debe su nombre a la similitud del color con el hábito de los monjes Italianos. O si por el contrario, solo hasta el siglo XIX gracias a las máquinas de café espresso fue posible preparar una esponjosa y perfecta mezcla de color, café y espuma de leche no es la cuestión. Mi asunto en este caso es que esa mezcla de café y leche con burbujas de aire que conforman la espuma aterciopelada y esa posibilidad de crear dulzones diseños lo que me cautiva y me gusta del capuchino. Otro buen acompañamiento para un libro.
Es agradable disfrutarlo en un buen lugar donde además del sabor me sorprendan con los diseños, que lamentablemente no siempre se dan.
Hoy disfrute un balance perfecto dado por un agradable lugar, música relajante, un exquisito sabor y un diseño encantador. Café Usaquen me sorprendio con John Lennon y que se puede decir... "Dirás que soy un soñador, pero no soy el único".
¿Será que solo para mi existe una relación entre la lectura y una bebida caliente?, personalmente nunca me he tomado algo frio mientras leo. Siempre ha sido una bebida caliente. Es como un ritual donde dispongo mi cerebro con un maravilloso café, o un té, etc. Para luego alucinar y tener maravillosos estados alterados de conciencia a través de la lectura.
Suesca.


