sábado, 20 de octubre de 2012

Un lugar para leer

 Marilyn en su casa de Brantwood en Los Angeles (©Cordon Press).    
Cuando voy a leer paseo primero mi casa en busca de algún libro en fila de lectura, tengo unos en el librero mezclados con los ya leídos y otros en pequeñas pilas por diferentes lugares. También  visito alguna de la paginas que sigo de literatura, o busco en mi refundida lista de libros para leer que cada vez crece más y más.
La lectura se me va dando en todos los horarios que encuentro espacio y en el lugar en el que me encuentre: la sala de mi apartamento, un restaurante, la sala de espera de cualquier sitio en el que espero por algo, etc.
Hace unos días mientras hacía fila para comprar un café, escuche cuando una mujer le preguntaba a otra:
- ¿Tienes un buen libro para recomendarme o que me prestes?, es que descubrí un sitio especial y agradable para leer.-
Espere que su compañera le preguntará donde quedaba aquel lugar o por que era especial para leer, lamentablemente alguien se acerco y las interrumpió y no pude saber más del sitio encantador.

Desde aquel día imagino como podría ser, ¿sería un establecimiento, una cafetería, restaurante, biblioteca, etc.? ¿Que tal un parque o una banca bajo un árbol?, termine soñando con una hamaca en la terraza de un apartamento con vista a los cerros orientales de la ciudad.

No me había detenido a meditarlo pero en ocasiones si me ha motivado a leer un sitio en especial.  Por ejemplo el Parque de los Poetas en mi ciudad natal. Un lugar dentro de la universidad que alguna vez fue un parque con bancas y esculturas de fuentes de agua pero que poco a poco se fue cubriendo por el guadual y  los arboles y en el que las estatuas y las bancas se fueron deteriorando. Recuerdo que se bajaba por unas escaleras que en mi época se habían convertido en simples troncos de guaduas, al llegar se podían ver dos bancas viejas y una fuente llena de vegetación y sin agua. Siempre lo ambientaba el sonido de todos los pájaros habitantes del guadual y la visita de alguna pareja de Barranqueros a la que todos intentábamos sacar una foto. El pasto era podado con frecuencia por lo que no era raro encontrarlo lleno de estudiantes acostados con sus maletas como almohadas o recostados a algún árbol.
Siempre hubo mas lectores allí que en la propia biblioteca de la universidad. En varias ocasiones al bajar me encontraba libros de ingeniería o de odontología cerca a algún árbol. Por eso el estudiante de turno en la biblioteca bajaba todas las tardes a buscar libros perdidos.

suesca.



domingo, 1 de julio de 2012

Filbo sin libro

Este año fui a la 25ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (filbo) en su último día de apertura y no imagine que por esta decisión me quedaría sin el libro que era la principal razón de mi asistencia pero así fue. Dibujos de Franz Kafka estaba agotado.

No llegue a la feria directo en su búsqueda. Como es mi costumbre hice un recorrido por todos y cada uno de los salones de exposiciones, sin afán, degustando títulos, sinopsis y cubiertas. Finalmente al llegar al stand que lo promocionaba me explicaron que estaba agotado. 
No contaba con que precisamente esta publicación se agotará en esta feria. Pensé que se agotarían títulos de los autores destacados de este año: Carlos Granés, Gay Talese y Jonathan Safran. Inclusive sospeche que Los malditos, de la editorial UDP estuviera agotado. Esta recopilación de 17 perfiles biográficos de escritores latinoamericanos del siglo XX caracterizados por vidas intensas, trágicas y de alguna u otra forma oscuras y dolorosas no se agoto y no por falta de interés, porque al llegar al stand todos los que allí estaban lo solicitaban. Llegue tarde con Kafka.


suesca.

domingo, 22 de abril de 2012

Literatura Dibujada

Creo haber leído La Metamorfosis de Franz Kafka a mis trece años, fue uno de los títulos para leer antes de dormir de esa época. Empecé con este tipo de historias después de leer El Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, me entusiasmaba la mezcla de realidad y fantasía en la que podía entrever esa cara cruel de la humanidad (vanidad, egoísmo, abandono, etc.). La confirmación de mi visión del mundo desde esa pre-adolescencia, rebelde, inconforme y sin causa.

Preste el libro en la biblioteca del colegio y lo leí esa misma noche. No dormí hasta terminarlo y luego no pude dormir soñando y sintiendo que yo misma me convertía en un insecto.
Todavía no respondo las preguntas que me hice después de leerlo, ¿Realmente llegamos a ser tan crueles los seres humanos?, ¿Es tan fácil desecharnos entre sí, aun cuando se trate del más cercano de nuestros familiares?, ¿Es la enfermedad, la locura o simplemente la vejez un motivo suficiente para hartarnos y despojar de su propia humanidad a alguien?.


Me emocione con el recuerdo. 
Esta semana inicio en Bogotá la 25ª Feria Internacional del Librocon Brasil nuevamente como país invitado (Debuto en 1995) y este año voy en búsqueda del libro con dibujos de Franz Kafka publicado por Sexto Piso, me emociona esas dos combinaciones: los dibujos en tinta negra realizados por el autor y la recopilación de sus textos haciendo las veces de pie de pagina. 

suesca.